lunes, 28 de octubre de 2013

RESUMEN DE “FILOSOFÍA DE LA CIENCIA NATURAL” DE CARL G. HEMPEL.

JOSÉ ANTONIO HERRERA MÁRQUEZ

RESUMEN DE “FILOSOFÍA DE LA CIENCIA NATURAL” DE CARL G. HEMPEL.

1.- ALCANCE Y PROPÓSITO DE ESTE LIBRO.

Podemos dividir la investigación científica en dos grupos: las ciencias empíricas y las ciencias no empíricas. Las ciencias empíricas quieren explorar, describir, explicar y predecir los fenómenos del mundo. Por ello sus enunciados necesitan una base empírica. Las proposiciones de las ciencias no empíricas son demostrables sin necesidad de referirse a datos empíricos.

Las ciencias empíricas las podemos dividir en naturales (física, química, biología, y sus zonas limítrofes), y sociales (sociología, política, antropología, economía, historiografía, y las disciplinas relacionadas con ellas). A la psicología se la incluye a veces en un campo y a veces en otro, y con frecuencia se dice que se superpone a ambos.

En las ciencias empíricas actuales hay una retroalimentación: las ciencias empíricas sientan las bases para que surjan, asociadas a ellas, tecnologías, que al aplicar los datos obtenidos de la ciencia, proporcionan nuevos datos, nuevos problemas y nuevos instrumentos de trabajo.

Aparte de ayudar al hombre en su esfuerzo por controlar su medio, la ciencia responde a otra exigencia, desinteresada, pero no menos profunda y persistente: su deseo de adquirir un conocimiento cada vez más amplio y una comprensión cada vez más profunda del mundo en que vive.

2.- LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA: INVENCIÓN Y CONTRASTACIÓN.

2.2.- Etapas fundamentales en la contrastación de una hipótesis.

Una hipótesis que está en conflicto con hechos fácilmente observables ha de ser rechazada como falsa. Esta es la contrastación más sencilla, aunque la contrastación no suele ser tan simple y directa. La contrastación consiste en que si H (hipótesis) es verdadera, entonces también lo es I (enunciado que describe los hechos observables que se espera que se produzcan). Aquí decimos que I es una implicación contrastadora de la hipótesis H.

Si el resultado de una contrastación es favorable, no podemos decir que haya quedado probada la hipótesis, sólo que la hipótesis ha sido confirmada en lo que concierne a esa implicación contrastadora concreta. Los resultados positivos le dan apoyo a la hipótesis, le dan una confirmación parcial.

2.3.- El papel de la inducción en la investigación científica.

Las argumentaciones deductivas van de lo general a lo particular. Por el contrario, las inferencias inductivas van de lo particular a lo general. Van de casos particulares y llevan a una conclusión de carácter de principio general o ley (pero claro, en el caso de la inducción, al contrario que en el caso de la deducción, la verdad de las premisas no garantiza la verdad de la conclusión; las premisas, en la inducción, sólo implican la conclusión en mayor o menor grado de probabilidad). Para ilustrar esta idea podemos exponer la descripción idealizada del proceder de un científico, en la que se distinguen cuatro estadios: 1. observación y registro de todos los hechos; 2. análisis y clasificación de éstos; 3. derivación inductiva de generalizaciones a partir de ellos; y 4. contrastación ulterior de las generalizaciones.

Pero esta concepción (la concepción inductivista estrecha de la investigación científica) es insostenible. Para poder reunir todos los hechos tendríamos que esperar hasta el fin del mundo, ni siquiera podemos reunir todos los hechos dados hasta ahora porque son infinitos en número y variedad. Podríamos retocar esta primera fase y decir que sólo debemos reunir los hechos relevantes a un problema específico. La relevancia de los datos viene dada por la respuesta que se quiere dar y no por el problema que se plantea. Por tanto los hechos solo se pueden cualificar como relevantes por referencia a una hipótesis dada. Las hipótesis, por tanto, son necesarias para servir de guía a la investigación científica, pues, en cuanto que intentos de respuesta, determinan el tipo de datos que se han de reunir.

La inducción se concibe a veces como un método que, por medio de reglas aplicables mecánicamente, nos conduce desde los hechos observados a los correspondientes principios generales. Pero no hay reglas por medio de las cuales se puedan derivar hipótesis o teorías, sino que las hipótesis y teorías científicas se inventan para dar cuenta de los hechos observados (no se derivan de ellos).

En la ciencia, las hipótesis y teorías pueden ser libremente inventadas, pero sólo son aceptadas si resisten la revisión crítica, la comprobación de las apropiadas implicaciones contrastadoras. Al conocimiento científico se llega inventando hipótesis y sometiéndolas a la contrastación empírica.

3.- LA CONTRASTACIÓN DE UNA HIPÓTESIS: SU LÓGICA Y SU FUERZA.

3.1.- Contrastaciones experimentales versus contrastaciones no experimentales.

Normalmente, las implicaciones contrastadoras son de carácter condicional. Son entonces implicaciones en un doble sentido: son implicaciones de las hipótesis de las que se derivan, y tienen la forma de enunciados compuestos con <<si……entonces>>, que en lógica se llaman condicionales o implicaciones materiales.

En los casos en que aun no se ha propuesto una hipótesis, el científico puede partir de una conjetura aproximativa e intentar llegar a una hipótesis más definida por medio de la experimentación. En este tipo de casos, hay que mantener constantes todos los factores relevantes, excepto uno. Aunque en realidad estos factores son sólo los factores que se presuponen relevantes, queda la posibilidad de que se hayan pasado por alto factores relevantes.

3.2.- El papel de las hipótesis auxiliares.

En la contrastación de las hipótesis científicas, hay que confiar en las hipótesis auxiliares.

3.3.- Contrastaciones cruciales.

Los experimentos cruciales, estrictamente interpretados, son imposibles en la ciencia. Pero un experimento puede ser crucial en un sentido menos estricto: puede mostrar que una entre dos teorías es inadecuada en aspectos importantes, y puede proporcionar un fuerte apoyo a la teoría rival. Además puede influir sobre el camino que se tome en la subsiguiente labor teórica y experimental.

3.4- Las hipótesis <<ad hoc>>.

Una hipótesis ad hoc es una hipótesis que ha sido introducida con el único propósito de salvar una hipótesis que está amenazada por un testimonio adverso; no viene exigida por datos, y no conduce a otras implicaciones contrastadoras.

3.5.- Contrastabilidad-en-principio y alcance empírico.

Una hipótesis para ser científica tiene que tener alcance empírico, es decir, tiene que tener conexión con fenómenos empíricos, tiene que poderse concebir algún dato empírico que pueda estar de acuerdo o ser incompatible con dicha hipótesis. Debe ser contrastable al menos en principio. Necesita de implicaciones contrastadoras. Normalmente, una hipótesis científica sólo da lugar a implicaciones contrastadoras cuando se combina con supuestos auxiliares apropiados. Al dictaminar si una hipótesis propuesta tiene alcance empírico, debemos, por tanto, preguntarnos qué hipótesis auxiliares están implícitas o tácitamente presupuestas en ese contexto, y si, en conjunción con éstas, la hipótesis dada conduce a implicaciones contrastadoras distintas de las que se pueden derivar de las hipótesis auxiliares solas.

4.- CRITERIOS DE CONFIRMACIÓN Y ACEPTABILIDAD.

El resultado favorable de una contrastación sólo puede proporcionar un más o menos fuerte apoyo empírico, una mayor o menor confirmación. Un factor importante cuando estimamos la credibilidad científica de una hipótesis es la amplitud y la índole de los datos relevantes, y la resultante fuerza de apoyo que ello da a la hipótesis. Pero debemos tener en cuenta también otros factores.

4.1.- Cantidad, variedad y precisión del apoyo empírico.

La confirmación de una hipótesis aumenta con el número de resultados favorables. Pero a medida que aumenta el número de casos favorables, el incremento en la confirmación representado por un nuevo caso favorable será cada vez menor. Pero si el nuevo dato es el resultado de un tipo  diferente de contrastación que los datos anteriores, entonces la confirmación de la hipótesis crecerá mucho, porque la confirmación depende de la cantidad de datos favorables y también de su variedad. Otro factor importante es la precisión: a veces se puede hacer que una contrastación sea más estricta, y su resultado más importante, incrementando la precisión de los procedimientos de observación.

4.2.- La confirmación mediante nuevas implicaciones contrastadoras.

Cuando construimos una hipótesis, hacemos que implique ciertos fenómenos observados, de tal modo que el hecho que trata de explicar constituirá un testimonio confirmatorio  de la misma. Además, la confirmación se ve bastante fortalecida si es confirmada por testimonios nuevos, que antes no eran tomados como relevantes o que antes no se conocían. Esto da mucho más peso a las hipótesis.

4.3.- El apoyo teórico.

El apoyo puede venir de hipótesis y teorías más amplias que implican la hipótesis dada y tienen un apoyo empírico independiente. No es fácil llegar a buenas teorías. Una buena teoría, una teoría de gran escala con éxitos en muchos campos, sólo será abandonada cuando se disponga de una teoría alternativa más satisfactoria.

4.4.- La simplicidad.

Cuando hay varias hipótesis alternativas, un factor que influye en la aceptabilidad de una de ellas es su simplicidad en comparación con las otras hipótesis que tratan de explicar los mismos fenómenos. Si no difieren en aspectos relevantes a su confirmación, la más simple será la más aceptable.
Según Popper: “Si nuestro objetivo es el conocimiento, debemos estimar más los enunciados simples que los que lo son menos, porque aquéllos nos dicen más; porque su contenido empírico es mayor, y porque se pueden contrastar mejor.”

5.- LAS LEYES Y SU PAPEL EN LA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA.

5.1.- Dos requisitos básicos de las explicaciones científicas.

Las explicaciones científicas deben cumplir dos requisitos sistemáticos: el requisito de relevancia explicativa y el requisito de contrastabilidad. El primero consiste en que la información explicativa aducida proporcione una buena base para creer que el fenómeno que se trata de explicar tuvo o tiene lugar. Este primer requisito es una condición necesaria, pero no suficiente, para una explicación adecuada.

El segundo requisito, el de contrastabilidad, exige que los enunciados que constituyen una explicación científica sean susceptibles de contrastación empírica.

Una explicación propuesta que cumpla el requisito de relevancia cumple también el requisito de contrastabilidad (pero la inversa es claro que no se da).

5.2.- La explicación nomológico-deductiva.

El fenómeno del que la explicación tiene que dar cuenta lo denominaremos de ahora en adelante fenómeno explanandum; al enunciado que lo describe, enunciado explanandum. Cuando por el contexto se puede discernir a cuál de ellos nos referimos, denominaremos a cualquiera de ellos simplemente con el nombre explanandum. A los enunciados que especifican la información explicativa los denominaremos enunciados explanantes; todos ellos formarán el explanans.

A las explicaciones de este tipo (de los enunciados explanantes sacan el enunciado explanandum) se les llamará explicaciones por subsunción deductiva bajo leyes generales, o explicaciones nomológico-deductivas. A las leyes invocadas en una explicación científica se les llamará también leyes abarcadoras del fenómeno explanandum, y se dirá que la argumentación explicativa subsume al explanandum bajo estas leyes. 

Este tipo de explicaciones nomológico-deductivas satisfacen el requisito de relevancia explicativa en el sentido más fuerte: la información explicativa implica deductivamente al enunciado explanandum y ofrece una base lógica para esperar que se produzca el fenómeno explanandum. Y cumple también el segundo requisito porque el explanans implica que bajo las condiciones especificadas se producirá el fenómeno explanandum.

5.3.- Leyes universales y generalizaciones accidentales.

Las leyes juegan un papel esencial en las explicaciones nomológico-deductivas. Proporcionan el eslabón por razón del cual circunstancias particulares pueden servir para explicar el hecho de que se produzca un evento dado. Para las explicaciones nomológico-deductivas se requieren enunciados de forma universal.

Un enunciado solo será considerado como ley si, al afirmar la existencia de una conexión uniforme, hay razones para suponer que es verdadero. Pero si se observara estrictamente este requisito, la ley de Galileo o la de Kepler no serían consideradas como leyes, porque de acuerdo con los conocimientos físicos, sólo se cumplen de manera aproximada. Usaremos la palabra <ley> aplicándola a enunciados de los que se sabe, sobre una base teórica, que sólo se cumplen de una manera aproximada y con ciertas cualificaciones.

Un enunciado de forma universal puede considerarse como ley incluso aunque no se cumpla en ningún caso. El que un enunciado universal sea visto como ley dependerá en parte de las teorías científicas aceptadas en la época. Las <generalizaciones empíricas> son enunciados universales que están bien confirmados empíricamente, pero que no tienen una base en la teoría. Estas generalizaciones empíricas pueden ser aceptadas como leyes.

La relevancia de la teoría es más bien de este tipo: un enunciado de forma universal, ya esté empíricamente confirmado o no haya sido contrastado todavía, se considerará como una ley si está implicado por una teoría aceptada; pero incluso si estuviera empíricamente bien confirmado y fuera posiblemente verdadero de hecho, no se consideraría como una ley si no admitiera ciertos acontecimientos hipotéticos que una teoría aceptada califica como posibles.

5.4.- Explicaciones probabilísticas: nociones fundamentales.

Algunas explicaciones científicas se basan en leyes probabilísticas, en vez de en leyes estrictamente universales. Aquí, es posible que los enunciados explanantes sean verdaderos y el enunciado explanandum falso. En las leyes probabilísticas, los enunciados explanantes no implican deductivamente el enunciado explanandum. El explanans implica al explanandum, no con certeza deductiva, sino sólo con un alto grado de probabilidad.

6.- LAS TEORÍAS Y LA EXPLICACIÓN TEÓRICA.

6.1.- Características generales de las teorías.

Cuando un estudio de una clase de fenómenos ha revelado un sistema de uniformidades que se pueden expresar en forma de leyes empíricas, es cuando se introducen las teorías. La teoría explica estas uniformidades empíricas, y normalmente predica también nuevas regularidades de tipo similar.

Los supuestos adoptados por una teoría científica acerca de procesos subyacentes deben ser lo suficientemente definidos como para permitir la derivación de implicaciones específicas concernientes a los fenómenos que la teoría trata de explicar.

6.2.- Principios internos y principios puente.

En una teoría hay dos tipos de principios: principios internos y principios puente. Los segundos indicarán cómo se relacionan los procesos considerados por la teoría con fenómenos empíricos con los que ya estamos familiarizados, y que la teoría puede entonces explicar, predecir o retrodecir.
Las implicaciones que permiten una contrastación de los principios teóricos de una teoría tienen que expresarse en términos de cosas y sucesos con los que ya estamos familiarizados desde antes y que ya sabemos cómo observar, medir y describir. Las implicaciones contrastadoras deben formularse en términos que estén con anterioridad a la teoría y que se puedan utilizar con independencia de ella, y estos son los principios puente. Sin principios puente, los principios internos de una teoría no llevarían a implicaciones contrastadoras, y quedaría violado el requisito de contrastabilidad.

6.3.- La comprensión teórica.

Una teoría que cumpla con los requisitos de contrastabilidad en principio y de alcance explicativo, puede carecer de interés científico.

Una teoría hace más profunda y amplia nuestra comprensión de los fenómenos, mostrando que las leyes empíricas no son estrictas, sino que se cumplen de manera aproximada y dentro de un cierto ámbito de aplicación. Además, una buena teoría ampliará nuestro conocimiento y comprensión prediciendo y explicando fenómenos que no se conocían cuando la teoría fue formulada.

6.4.- El <<status>> de las entidades teóricas.

Algunos científicos consideran que las estructuras, fuerzas y procesos subyacentes aceptados por teorías bien establecidas son los únicos componentes efectivos del mundo. Esta será la opinión expresada por Eddington, por ejemplo.

Por el contrario, algunos otros científicos y filósofos de la ciencia niegan la existencia de entidades teóricas o consideran los supuestos teóricos relativos a ellas como ficciones ingeniosamente tramadas, que proporcionan una explicación descriptiva y predictiva formalmente simple y adecuada de cosas y eventos observables.

6.5.- Explicación y reducción a lo familiar.

Se dice que la explicación científica lleva a cabo una reducción a lo familiar, que reduce un fenómeno poco familiar a hechos y principios más familiares. Sin embargo, esta afirmación no resiste un examen atento. La investigación científica no pretende crear la impresión de familiaridad con los fenómenos de la naturaleza, sino que persigue un tipo objetivo de penetración en los fenómenos que se alcanza mediante una unificación sistemática, mediante la mostración de los fenómenos como manifestaciones de estructuras y procesos subyacentes comunes que se ajustan a principios básicos específicos y contrastables.

7.- FORMACIÓN DE LOS CONCEPTOS.

7.1.- La definición.

Hay que distinguir entre conceptos y términos. Formamos un nombre o designación de un término colocándolo entre comillas. Según esto, hablamos de los términos <<masa>>, <<fuerza>>, etc.
Las definiciones se dan con uno de estos dos propósitos: 1. para enunciar o describir el significado o significados aceptados de un término ya en uso; 2. para asignar un significado especial a un término dado, que puede ser una expresión verbal o simbólica acuñada por primera vez o un término <<viejo>> que se ha de usar en un sentido técnico específico.

Las definiciones que sirven al primer objetivo se llamarán descriptivas; las que sirven al segundo, estipulativas.

Por ______________ entendemos lo mismo que por ________________
        definiendum                                                              definiens 

No todo término de un sistema científico se puede definir por medio de otros términos del sistema: tendrá que haber un conjunto de términos primitivos, de los que no se da ninguna definición dentro del sistema, y que sirven como base para definir todos los demás términos. Es claro que con esto se cuenta en la formulación axiomática de técnicas matemáticas.

7.2.- Definiciones operacionales.

El operacionalismo establece que el significado de los términos debe ser especificable a través de una operación definida de contrastación que proporcione un criterio para su aplicación. Esos criterios reciben el nombre de definiciones operacionales.

7.3.- Alcance empírico y sistemático de los conceptos científicos.

El operacionalismo sostiene que la definición operacional de un término determina total y exclusivamente el significado de dicho término. Bridgman dice: <<En general, un concepto cualquiera no significa otra cosa que un conjunto de operaciones; el concepto es sinónimo del correspondiente conjunto de operaciones>>. Esto llevaría a que un término científico sólo tendría significado dentro del ámbito de las situaciones empíricas en que se pueda ejecutar el procedimiento operacional que lo define. 

7.4.- Sobre cuestiones <<operacionalmente carentes de sentido>>.

No se puede rechazar como desprovista de contenido empírico o carente de sentido científicamente a una hipótesis que, tomada aisladamente, no ofrezca posibilidad de contrastación operacional.

7.5.- La naturaleza de las oraciones interpretativas.

Hemos de rechazar esta noción de que un concepto científico es sinónimo de un conjunto de operaciones. En primer lugar, porque puede haber varios criterios alternativos de aplicación de un término, y éstos estarían basados en diferentes conjuntos de operaciones. Además, para entender bien el significado de un término científico, tenemos que conocer también su papel sistemático, que viene indicado por los principios teóricos en los que funciona. Y, en tercer lugar, cualquier conjunto de operaciones contrastadoras proporciona criterios de aplicación de un término sólo dentro de un ámbito limitado de condiciones, por tanto, un término científico no se puede considerar sinónimo de un conjunto de operaciones.

Los enunciados que especifican por completo el significado de un determinado contexto en el que aparece un término dado se llaman definiciones contextuales, para distinguirlas de las definiciones explícitas. Las oraciones interpretativas de una teoría científica proporcionan normalmente interpretaciones contextuales de los términos teóricos.

Los diversos modos como se pueden contrastar las oraciones que contienen los términos de una teoría científica estarán determinados por los principios puente de la teoría. Estos principios conectan las entidades y procesos característicos que la teoría admite con fenómenos que se pueden describir en términos preteóricos; y, por tanto, conectan los términos teóricos con términos que ya estaban antes.

8.- LA REDUCCIÓN TEÓRICA.

8.1.- La cuestión mecanicismo-vitalismo.

Los mecanicistas sostienen que los organismos vivos no son otra cosa que sistemas físico-químicos muy complejos; mientras que los neovitalistas sostienen que los sistemas y procesos biológicos difieren mucho, incluso en aspectos fundamentales, de los sistemas puramente físico-químicos. Estas concepciones contrapuestas han sido el tema de un amplio y acalorado debate.

Nuestras observaciones introductorias sugieren que podríamos interpretar la doctrina del mecanicismo como si ésta hiciera la doble afirmación siguiente: (M₁) todas las características de los organismos vivos son características físico-químicas, y pueden ser descritas completamente en términos de los conceptos de la física y de la química; (M₂) todos los aspectos de la conducta de los organismos vivos que se pueden explicar, se pueden explicar por medio de leyes y teorías físico-químicas.

En lo que se refiere a la primera de estas aserciones, está claro que, al menos por el momento, la descripción de los fenómenos biológicos requiere el uso no sólo de términos físicos y químicos, sino de términos específicamente biológicos que no figuran en el vocabulario físico-químico.

De modo similar, si todos los fenómenos biológicos han de ser explicables por medio de principios físico-químicos, entonces todas las leyes de la biología tendrán que ser derivables de las leyes y principios teóricos de la física y de la química. La tesis –llamémosla M₂’- de que éste es el caso se puede considerar como una versión más específica de M₂.

Los enunciados M₁’ y M₂’ expresan, tomados conjuntamente, lo que se llama a veces la tesis de la reductibilidad de la biología a la física y a la química. Se puede entonces decir que el mecanicismo sostiene la reductibilidad de la biología a la física y a la química. El neovitalismo afirma, entonces, la autonomía de la biología, suplementando esta afirmación con su doctrina de las fuerzas vitales.

8.2.- La reducción de términos.

La tesis M₁’ da por establecido que los términos de la biología tienen significados técnicos definidos, pero sostiene que, en un sentido que debemos intentar aclarar, su alcance se puede expresar adecuadamente con la ayuda de conceptos físicos y químicos. La tesis, entonces, afirma la posibilidad de dar definiciones descriptivas de los conceptos biológicos en términos físico-químicos.

La definición descriptiva se puede entender también en un sentido menos astringente, que no requiere que el definiens tenga el mismo significado, o intensión, que el definiendum, sino sólo que tenga la misma extensión o aplicación. El definiens en este caso especifica condiciones que, de hecho, son satisfechas por todos y sólo aquéllos casos a los que se aplica el definiendum. No afirma que tenga el mismo significado, sino sólo que tiene la misma extensión. A los enunciados de este tipo se les puede denominar definiciones extensionales. Se pueden expresar en la forma:

_________ tiene la misma extensión que______________

Las definiciones que un mecanicista puede señalar como ilustración y apoyo de su aserto relativo a los conceptos biológicos son de este tipo extensional: expresan las condiciones físico-químicas necesarias y suficientes para la aplicabilidad de los términos biológicos, y son, por tanto, el resultado de una investigación biofísica o bioquímica a menudo de gran dificultad.

En alguna medida, sin embargo, el establecimiento de esas definiciones requiere la investigación empírica. Debemos concluir, por tanto, que, en general, la cuestión de si un término biológico es definible por medio de términos físicos y químicos solamente no se puede resolver limitándose a contemplar su significado, ni tampoco por cualquier otro procedimiento no empírico. Por tanto, la tesis M₁’ no puede ser establecida ni refutada a priori, es decir, mediante consideraciones que se puedan desarrollar antes de los testimonios empíricos.

8.3.- La reducción de leyes.

Según M₂’, las leyes y principios teóricos de la biología son derivables de los de la física y la química. Para obtener esas leyes necesitamos algunas premisas adicionales que expresen conexiones entre características físico-químicas y características biológicas. Las premisas adicionales requeridas para la deducción de leyes biológicas a partir de layes físico-químicas tendrían que contener tanto términos biológicos como términos físico-químicos, y tendrían el carácter de leyes que establecen conexiones entre ciertos aspectos físico-químicos de un fenómeno y ciertos aspectos biológicos del mismo.

La medida en que las leyes biológicas son aplicables por medio de leyes físico-químicas depende de la medida en que puedan establecerse leyes conectivas apropiadas, y esto tampoco se puede decidir por medio de argumentaciones a priori; la respuesta sólo puede encontrarse en la investigación biológica y biofísica.

8.4.- Reformulación del mecanicismo.

Se podría interpretar el mecanicismo como la concepción según la cual la biología, en el curso del desarrollo de la investigación científica, vendrá a quedar reducida a la física y a la química.

8.5.-  La reducción de la psicología; el conductismo.

Una concepción reduccionista de la psicología sostiene que todos los fenómenos psicológicos tienen básicamente un carácter biológico o físico-químico, o, dicho con más precisión, que los términos y leyes específicas de la psicología se pueden reducir a los de la biología, la química y la física.

Contamos ya con algunos principios conectivos, que expresan condiciones suficientes o necesarias de ciertos estados psicológicos.


El conductismo es una escuela de pensamiento influyente en psicología, que tiene una orientación básicamente reduccionista: intenta reducir el discurso acerca de fenómenos psicológicos al discurso acerca de fenómenos de conducta.

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